Difícil tarea la de escribir por vez primera a una persona y más cuando ésta desprende tanta energía. Difícil porque supone escoger una determinada forma para mostrarse al otro y saber que de algún modo esa forma va influir en la manera en la que uno es percibido. Concretarse a menudo me disgusta pues es llegar a creerse algo (incluso esta misma creencia me acaba disgustando pues es llegar a creerse que uno es el que se cree a sí mismo como nada). El motivo por el cual te escribo es básicamente ninguno (ya me empiezo a creer que eres la persona a la que me dirijo cuando no tengo ningún tema concreto sobre el que hablar). En realidad se trata de ninguno que pueda ser agarrado con facilidad (por ejemplo a través de la palabra)
